Periodo de tiempo de la vida de todo hombre en el que, sin causa alguna, decide dejar de afeitarse. Se trata de un intento por adquirir una estética descuidada y casual destinada a rebelarse tímidamente contra el sistema, reafirmar su masculinidad y obtener mayor atención (o, simplemente, la atención) del sexo opuesto.
En la mayoría de los casos, ninguno de los objetivos llega a cumplirse. Es más, con mucho, el otrora barbilampiño tan sólo logrará transmitir una imagen desaliñada, acompañada de un (aparente) escaso aprecio por la higiene personal.
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